💰 Cuando el precio no es realmente el problema…
El otro día, un cliente me descartó porque «el precio era un poco alto». 🤷♂️
Bueno, no pasa nada, cada uno gestiona su presupuesto. Pero, sorpresa: dos días después, me llama. «Oye, ¿me mantendrías el precio si lo pido de una forma un poco distinta? Mismas unidades, pero con dos logos diferentes».
Hago números. ¿Diferencia? Apenas unos céntimos. Así que le digo que sí. Y de repente… ¡magia! ✨ Todo fluye, la comunicación es ágil, el pedido va como la seda.
Pero lo que me queda en el aire es: ¿por qué ya no lo hacía con su otro proveedor? Porque si os digo la verdad… yo seguía siendo un poco más caro. Preguntaré cuando tenga algo más de confianza, que me huele a que seguirá pidiéndome.
¿Conclusión? A veces, cuando un cliente dice que el problema es el precio, en realidad no lo es. Puede ser la atención, la flexibilidad, la confianza… o simplemente la tranquilidad de saber que todo va a salir bien.
¿A vosotros os ha pasado algo así? Vamos, contadme anécdotas, que seguro que hay historias jugosas. 😏